miércoles 9 de abril de 2008

Cabecera

Intratable.
Ya no quiero poner más poemas en el papel
ni dar a conocer mi ternura.
Me doy aires de dura,
muy sobria y dura,
no pregunto
"¿de la sombra de aquel beso
qué haré?"
Es inútil
quedar a la escucha
o maniobrar la lupa
de la adivinación.
Dicho esto
el libro de cabecera cae al suelo.
Tu mano se desliza
¿distraídamente?
sobre mi mano.
Ana Cristina Cesar

miércoles 5 de marzo de 2008

Vela de La Candelaria

He pensado mucho en los lugares donde puedes estar.
Te he pensado pensando en nosotros.
Te he mirado mirándonos.
Hurgando con tus dedos en nuestra memoria.
Condoliéndote de nosotros tus deudos.
Contando nuestras lágrimas.
Atizando el fuego de la lamparita de la mesa de noche.
Te he sentido parir.
He violentado tu cuerpo en el parto.
Te he odiado y amado a la vez.
Si es que existe algún lugar en verdad,
entonces me has ganado la carrera para reunirte con él.
El llegó primero que todos al paraíso eterno o a la completa disolución.
Hoy estás donde él, estás con él.
Abajo hemos quedado tu otro hijo y yo.
Te juré que te arrebataría de la vida si ésta se volvía agónica.
Tú sabes que estaba dispuesta.
Pero ni eso me has dejado.
El sueño te envolvió para siempre.
Te dejaste envolver en lugar de esparar por mí.
Acaso pensaste que así la carga sería más ligera y menos atroz.
Guardo en mi cuarto la vela de La Candelaria que encendí durante tu velorio en casa.
Guardo la bolsa vacía de tus cenizas.
Las boté en cuanto me las entregado pues te sigo obedeciendo.
Y te odio una vez más.
Y lanzo al aire mi silencio.
Te pregunto por qué no esperaste a que lo hiciera por ti.
Y beso tus labios resecos, tus manos hinchadas
Y no puedo soportar que puedas vivir sin mí.

jueves 14 de febrero de 2008

Receta casera

Haga correr dos rumores. El de que está perdiendo la vista y el de que tiene un espejo mágico en su casa. Las mujeres caerán como las moscas en la miel.
Espérelas detrás de la puerta y dígale a cada una que ella es la niña de sus ojos, cuidando de que no lo oigan las demás, hasta que les llegue su turno.
El espejo mágico puede improvisarse fácilmente, profundizando en la tina del baño. Como todas son unas narcisas, se inclinarán irresistiblemente hacia el abismo doméstico.
Usted puede entonces ahogarlas a placer o salpimentarlas al gusto.
Juan José Arreola
Palíndroma

martes 12 de febrero de 2008

Oficio Narrativo

Siempre he querido escribir una gran novela. La historia de un hombre que se despierta y va el espejo y ve su rostro insípido, simple, animal. La historia de la historia de un hombre en un espejo tan profundo como la gloria de una balleba nuerta.
Entonces me levanto, dicidido a escribir, voy al baño y¡ ah! un espejo.
Alberto Barrera
Edición de lujo

sábado 9 de febrero de 2008

Anne, Djuna, Diane

Pim, pum, pam, hermosa Anne; yo también he amado sólo a una mujer, Djuna. Saliva de freak, estraña Diane. At the moment, that's all I want to say. See you later. O como decía Héctor Lavoe: I see you tomorrow. Olvídate de cómo acabó.

viernes 8 de febrero de 2008

I see you tomorrow

Quisiera contar que leo libros complejos, que veo cine independiente, que tengo una amante un poco loca y algo adicta a las pastillas, adicción que comparte conmigo, pero no. Estoy sola hasta cuando me tomo las pastillas: pim, pam, pum: me he empeñado en que mis píldoras suenen lo más parecido posible a las de Anne Sexton. Porque en algo hay que empeñarse, la vida no puede pasarse así de hueca: pim, pam, pum. Anne Sexton era hermosa y yo la deseaba. Todas las mañanas al despertar me hacía el propósito de pasar un día feliz con ella. Y si se atravesaba la locura, pues mejor. La de ella o la mía. Anne era pura sensualidad y eso me enloquecía. Aún así, un día la cambié por Diane Arbus en la comunidad nudista. Me fijé muy bien y con deleite en sus nalgas y en sus senos. Luego la vi fumar marihuana rodeada de freaks y fumé yo también. Siempre lo digo cuando hablo de la marihuana: el tiempo se estira, se vuelve amable; el hilo de las ideas de vuelve un ovillo que se va desenredando lentamente. Todo esto, si era con Diane, era mucho mejor. Ella me tomó una foto besando a un freak en la boca. Aún recuerdo el sabor de la saliva. La foto preside mi cama y tengo una pequeña de Diane en mi monedero. Pero ya lo dije : estoy sola. Quisiera presumir de algo y aquí lo tengo: me he buscado una mujer más sola que yo y he decidido acompañarla sin que ella se entere. Estoy en Patchin Place, en medio del Village neoyorkino, en el apartamento de al lado del de Djuna Barnes. Estamos unidas todas las mañanas cuando oímos al unísono a Cummings preguntándole "aún estás viva, Djuna Barnes". Ella no responde; yo saco la cabeza por la ventana y grito YES. Djuna es pelirroja como mi madre, ha hablado con el Doctor Grano de sal para preguntarle las mismas cosas que le preguntaría yo y siente una cierta repugnancia por el mundo pero no se decide a despedirse igual que yo.
Pim, pum, pam, hermosa Anne; saliva de freak extraña Diane; yo también he amado a una sola mujer, Djuna.
By the moment hat's all I want to say. See you later. Como decía Héctor Lavoe: I see you tomorrow. Olvídate de cómo acabó.

martes 5 de febrero de 2008

Mandar al diablo al infierno

Cegado por el alcohol
recordó el camino a casa de su vieja amiga
Ella años atrás le había entregado su amor
los mejores años de su vida
Cuando estuvo frente a ella
las palabras empezaron a volverse
más problemáticas cada vez que abría la boca
En casa había también más gente
estaba su nuevo novio sus padres
y un centenar de gentuza revoloteando por ahí
se bebió unas copas
habló de una novela -work in progress-
luego la cerró bruscamente para seguir bebiendo
se sintió fuera de forma
cuando el novio de ella lo levantó del sillón
y condujo hasta la puerta de calle
ahora
la garganta le parecía una sucia alcantarilla
y las palabras estaban atascadas
Sergio Parra (San Rosendo, Chile, 1963)